Valentia Mediaevalis : Tuae Dilectissime. Una bula de Urbano II a Pedro I de Aragón en el Archivo de la Catedral de Valencia.
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domingo, 21 de enero de 2018

Tuae Dilectissime. Una bula de Urbano II a Pedro I de Aragón en el Archivo de la Catedral de Valencia.


Tras la toma de Valencia en el año 1238, Jaime I cumplía la promesa de dotar de bienes, heredades y propiedades, a la nueva Catedral de la ciudad, promesa firmada por el rey en un Real Privilegio fechado en Lérida el 28 de octubre del año 1236, y confirmado unos días después en la misma ciudad, el 13 de noviembre.

Para ello, el monarca aragonés, establecía en la ciudad y por consiguiente en la Catedral,  al clero y a los canónigos necesarios para poder celebrar  el sagrado culto. 


Según afirmaba el canónigo Sanchís i Sivera en su obra La Catedral de Valencia (1909), Jaime I hacía de este modo uso directo del privilegio otorgado por Urbano II al rey Pedro I de Aragón en el año 1095, aunque bien es cierto que algunos historiadores y archiveros como el subdirector del Archivo de la Corona de AragónAlberto Torra Pérez, disientan de esta afirmación, manifestando textualmente que "los reyes de Aragón no sintieron durante el siglo XIII la necesidad de recurrir a este apoyo jurídico para actuar como señores de las iglesias de sus reinos. No lo invocó Jaime I en 1236 al hacer donación de las iglesias valencianas al arzobispo de Tarragona, incluso es posible que ni siquiera tuviera el documento a su alcance."



Retrato imaginario del rey Pedro I de Aragón.
Óleo de Manuel Aguirre y Monsalbe (1851-1854)
Diputación Provincial de Zaragoza.



Tuviera o no Jaime I este documento delante, o hiciera o no uso del privilegio otorgado por Urbano II a Pedro I, lo cierto es que el Archivo de la Catedral de Valencia guarda en sus fondos una copia del siglo XIV de esta bula, una bula que fue en aquella época, y siguió siéndolo durante siglos,  de vital importancia política, ya que mediante ella, Urbano II  concedía a Pedro I de Aragón y a todos sus sucesores, potestad para distribuir a voluntad  propia todas y cada una de las iglesias de los territorios conquistados,  y de todas las que fueran mandadas edificar en sus dominios, extendiendo además este derecho a todos los prohombres del reino, así como dando libertad al monarca para disponer de los diezmos y primicias que creyera necesarios.

No cabe ninguna duda de la importancia que en aquella época tuvo este documento. De hecho, tal y como aseguraba el medievalista y sacerdote Bidagor Lasarte en su tesis "La iglesia propia medieval en España. Estudio histórico-canónico", "casi no hay archivo en España que no guarde su trasunto". Esto fue debido en palabras del subdirector del Archivo de la Corona de Aragón, "a la enorme amplitud del privilegio papal y el gran número de sus potenciales beneficiarios."

De tanta importancia fue este documento durante siglos, que incluso el propio rey Felipe V  ordenaba en enero del año 1743 buscar esta bula para así intentar resolver el conflicto que mantenía con la Santa Sede.


ES/AHPZ - C_PERGAMINOS/000015/000001
Privilegio de Urbano II a favor de Pedro I, rey de Aragón, por el que le concede las décimas y primicia de las iglesias del reino, no episcopales, que él o sus sucesores rescataran del poder de los moros o mandaran edificar en su reino.
Archivo histórico provincial de Zaragoza.


























Así pues, Jaime I concedía en Real Privilegio fechado el 18 de octubre del año 1238 a Pere de Albalat, obispo de Tarragona,  y por consiguiente a la Catedral de Valencia, todas y cada una de las iglesias que se encontraban tanto dentro como fuera de las murallas de la ciudad,  todas las iglesias que se construyeran a partir de aquel momento, y todas las propiedades y heredades que estuvieran en posesión de las mezquitas de la ciudad, con total libertad para empeñarlas, darlas, venderlas, o enajenarlas.

Además de esto, en otro privilegio concedido días después, daba también en propiedad a la Catedral de Valencia no solo las mezquitas, sino todos los cementerios de la ciudad que tuvieran más de doce sepulturas.



ES/ACHU - P02/0067
El papa Urbano II faculta a Pedro I, rey de las Españas, y a los próceres de su reino para distribuir las iglesias que adquieren por derecho de conquista en territorio árabe, menos las sesdes episcopales, y las que edificaren a título de heredad.
Cabildo catedralicio de Huesca. Copia del año 1247.


Aunque bien es cierto que esta bula conservada en el archivo catedralicio es una copia del siglo XIV, sí es cierto que puede considerarse como uno de los documentos más "antiguos" del Archivo, ya que reproduce un documento fechado nada menos que en Roma, el 16 de abril del año 1095.



Detalle de la "rota" o  sello del papa Urbano II.


Este documento signado con el número 18 del Archivo de la Catedral de Valencia, y el cual transcribimos en latín por su interés para estudiosos e investigadores, sería el segundo más antiguo de los conservados. 


Detalle del "bene valete" o salutación epistolar del  papa Urbano II.


El primero de ellos, también copia del siglo XIV, sería  quizás el motivo por el cual Rodrigo Ximénez de Rada, arzobispo de Toledo, comisionaba al obispo de Albarracín para que reclamara la jurisdicción toledana de Valencia, entrando en conflicto con Pere de Albalat. Este documento, signado con el número 6081, es nada menos que una copia de la división de las diócesis de España hecha por el rey Wamba, pero como se suele decir, esa es otra historia...




BULA "TUAE DILECTISSIME"

Urbanus episcopus servus servorum Dei, Petro karissimo sibi in Christo filio Ispaniarum regi excellentissimo eiusque successoribus rite substituendis in perpetuum. Tue, dilectissime fili, devotionis affectum, per venerabilem fratrem nostrum Aimericum, Pinnatensis monasterii abbatem, acceptis litteris circa sacrosanctam Romanam ecclesiam agnitam leticia haud modica meus exhylaratus est animus. Set, ut verum fatear, eisdem perlectis, ire pertubationisque nimie conmoccione inmutatus. Nec immerito. Ex earum namque, inicio dilectionis et reverentie quam erga sanctam Romanam ecclesiam semper habuisti et habes, magnitudinem cognovi quantumque in ea confidas, quam devote et fidelter anime tue salvacionem eius orationibus comittas adverti. Ex fine, vero, earundem tantam rerum conieci abusionem, que menti mee, longe a statu suo dimote, maiorem quam credi possit immiteret stuporem. Te, scilicet, pro bonorum numerositate, malorum multiplicitatem perferre et, perturbata prosperitate, tribulationum in innocentiam tuam catervas, unde auxilia et consilia precipue procedere deberent irruere. Siquidem cum inter modernos regnorum rectores, quorum plerosque animarum suarum negligentes vel penitus oblitos, utpote ab omni equitatis itinere devios, plana via ad mortem ducentis sequi ingemiscimus, te fere solum divino afflatu spiritu angustias ad vitam ducentes eligisse videamus, cum iusticie rigori constanter insistere, ecclesiarum tranquilli[tati et paci] studiose invigilare, pupillorum et orfanorum defensioni iugem operam dare, pagane genti depressioni et coortationi, Christiane [vero] exaltationi et amplificationi cum summa incessanter strenuitate insudare et, ut breviter concludam, cum totius mali propulsioni totiusque boni exerciciis efficaciter [incumbere gaudeamus]. Ipsi, tamen, qui ex tam preciosorum fructuum gustu vicinam agnoscentes arborem, offitiosius venerari ac excolere deberent, tui, scilicet, regni antistites, quibus pro assidua experientia tantorum meritorum tue specialius venerationi tuisque obsequiis esset insistendum, in te, ut pretaxatarum literarum pandit series, insurgunt, et quiahumili Christo conformatum, paciencie clipeum nolle abicere vident tanquam erectis contra te calcaneis, tuam deprimere et cotundere mansuetudinem non erubescunt. Veruntamen, ne illorum temeritatem soli tibi tantarum iniuriarum dedecus arbitreris inferre, advertere tua potest prudencia eos non minus in apóstol içam auctoritatem peccare, dum ea que predecessor meus Alexander, videlicet secundus, et mea post ilium parvitas, tui patris Celebris memorie, regis Sancii, racionabiliter concessit peticioni, frivolis suis ratiocinationibus in irritum conantur reducere, casso nitentes labore nodum in cirpo invenire. Set ne verbis diucius immoremur, his, ad eorum causas demonstrandas que constituturi sumus, premissis, ad rem veniamus. Quoniam igitur predictorum episcoporum tantam videmus indiscrecionem et tam nullam dispensationis recogitacionem, que iam pridem, ut superius diximus, concessa sunt, modo presentís privilegii munimine firmantes, ex auctoritate omnipotentis Dei, Patris et Filii et Spiritus Sancti, et beate Marie semper virginis, beatorumque apostolorum Petri et Pauli, necnon et sacrosante Romane ecclesie, et ad ultimum nostre divinitus concessa parvitati, statuimus tibi, karissime fili Petre, tuique regni successorum ex genere tuo rite substituendorum iuris esse, ut ecclesias villarum, tarn earum quas in sarracenorum terris capere potueritis, quam earum quas ipsi in regno vestro hedificari feceritis, vel per capellas vestras, vel per que volueritis monasteria, sedibus dumtaxat episcopalibus exceptis, distribuere liceat vobis. Et ne apud matrem, cuius voluntatibus et preceptis exequendis semper promptissimus astitisti, repulsam in parte aliqua pia tua patiatur peticio, tui quoque regni proceribus eandem licentiam concedentes, eodemque illam privilegio et eadem auctoritate corroborantes, sanccimus ut ecclesias quas in sarracenorum terris iure belli adquisierint vel in propriis hereditatibus fundaverint, sibi suisque heredibus cum primiciis et decimis propriarum, dumtaxat hereditatum, dummodo cum necessariorum administratione divina in eis ministeria rite a convenientibus personis celebrari faciant, eis liceat retiñere, vel quarumlibet ve monasteriorum dicioni subdere. Tu, autem, serenissime rex, tuique posteri, et superni patris, et eius que tamquam specialibus filiis, tante prerogative dona vobis confert, semper memores matris, tales fieri labórate ut ipsis in nullo abutentes set iam memorati regis Sancii piam per omnia conversationem sequentes, post momentanei regni gubernacula, féliciter ad Regis regum perpetuo conregnaturi pervenire mereamini consorcia. Hanc ergo nostram constitucionem perpetua cupientes stabilitate teneri, omnibus notum esse volumus quod quisquis contra eam temere venire voluerit, tocius christianitatis expulsus consorcio, anathematis indicio subiacebit. Qui autem pia illam veneratione servaverit, et apostolice benediccionis gratiam et eterne retributionis consequatur habundanciam. Amen. Amen. Amen.
 (Rota:) Benedictus Deus et pater domini Ihesu Christi Amen. Sanctus Petrus. Sanctus Paulus, Urbanus papa II. Benevalete.
 Datum Rome XVI kalendas mai per manus lohannis, sancte Romane ecclesie diachoni cardinalis et presignatoris dompni Urbani pape II, anno Dominice incarnacionis MºLXXXXºVº, indiccione III, anno pontificatus eiusdem dompni Urbani octavo.

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